jueves, 30 de octubre de 2014

Noches sin fondo





Amable piel cubierta de tinajas,
desde la sombra esperas
que hunda mi copa y beba.

Estoy sediento,
y tu boca me da
- ánfora de barro y carne de la tierra -
el ansiado licor que dibuja
secretos umbrales del paraíso.

Bebo,
recorre mi garganta tu calor hasta saciarla
y una cascada de risa
inunda el lugar donde escondo
toda la ira y la nostalgia
que, día a día, me agota.

¡Oh, vino amado!, brindo por ti,
y contigo saboreo
mi leyenda y mi derrota:
aislado fruto de mis adentros
que nadie sabe (ni lo atisba)
como savia que alimenta
                                               los versos aliados a las noches sin fondo.

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